Partido Bandera Roja

Saludos bienvenidos tod@s al blog del Regional Lara Argimiro Gabaldón del Partid Bander Roj (BR) que lucha y trabaja por la Unidad el Progreso y la Soberanía en Venezuela

Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles

46 años de BR


Contactanos

Contactanos

viernes, 12 de junio de 2015

Venezuela Dolarizada


para principiantes

Dr. Carlos Hermoso
Profesor de economía UCV 

Venezuela Dolarizada


Escribir acerca de cuestiones de dinero, con todo y que el venezolano no vale mucho, nos lleva a rememorar a Marx, cuando afirma: “No creo que nadie haya escrito sobre “dinero” con una falta tan absoluta de dinero como la mía» K. Marx, Carta a Engels (21 enero 1859)”. No tan dramática nuestra situación como la del gran revolucionario alemán, pero si la propia de un profesor universitario -mucho menos con la profundidad en el abordaje del tema en cuestión, en relación con la que alcanzó el gran científico-, nos aventuramos a decir algunas cosas del farragoso asunto. Esfuerzo, a su vez, que me hace recordar una expresión del difunto amigo, el economista Oswaldo Ron, según la cual, estudiar cosas como el dinero, reflejan una gran capacidad de abstracción de quien sin tenerlo puede hablar en torno de él. Igual esfuerzo se demanda del lector para resistir la lectura de estas letras, dada la relación controvertida con el bolívar, sobre todo de quienes apenas lo poseen. En el caso venezolano la cuestión se hace aún más concreta y compleja ya que hemos visto cómo en cuestión de apenas un lustro, la expresión bolívar fuerte resulta un chiste, si no fuese tan lamentable por sus efectos nocivos sobre la familia venezolana.

A propósito del precio del dólar en el mercado libre paralelo, comenzamos este breve análisis por afirmar que no podíamos obtener otro resultado con la política económica adelantada por el gobierno desde el principio de su gestión hace ya más de tres quinquenios.

El papel de Venezuela en la división internacional del trabajo (Dit), impuesto por la oligarquía financiera internacional, hoy bajo la hegemonía en disputa por los bloques liderados por Estados Unidos y China, ha sido el centro de la orientación económica del régimen chavista. Esto es, la política económica ha contado con el eje conductor de afianzar el papel de Venezuela en la Dit como productor y abastecedor de materia prima energética, mientras importa bienes finales producidos por China principalmente, así como productos agropecuarios de Brasil y Argentina, primordialmente. Se profundiza el proceso de desindustrialización iniciado en 1989 y se sustituye cada vez más el producto nativo por la importación a dólares revaluados, más baratos que los cotizados en el mercado, lo que los hace más competitivos frente al producto venezolano. A partir de allí la orientación de la política bancaria, monetaria, fiscal y tributaria, así como la del comercio interno. Hasta la política social se articula con esta orientación expresada principalmente en el reparto de emolumentos a la gente pobre así como el subsidio para la realización de muchos rubros, que permiten el doble efecto de crear una demanda interna del producto importado así como las simpatías hacia el gobierno y el carisma emblemático que lo encarna.

A partir de allí se hace cada vez más significativa la importación de la producción petrolera para la economía y la obtención de divisas que permitan la realización de este creciente ciclo perverso. Ubiquemos que la cartera de exportación de Venezuela cuenta con un 96% de participación de actividades estatales, principalmente de la petrolera. La caída de los precios del crudo, casi la única fuente de captación de divisas dado el derrumbe de la exportación de otros rubros, nos condena a depender de la actividad petrolera, con lo que se afianza la especialización. El gobierno, en vez de estimular la producción de bienes y servicios competitivos castra toda posibilidad al controlar el mercado de dólares y colocarlos al servicio de la importación de bienes que se hacen más competitivos al realizarlos con la sobrevaluación de la divisa. Por su parte, todo aquél que exporte algún bien, está obligado a cambiar los dólares obtenidos en el Banco Central, debe declarar lo exportado y el monto en dólares obtenido al cambio asignado por el gobierno, con lo que se desestimula la exportación por resultar una actividad que arroja perdidas, en el mejor de los casos permite bajos beneficios. Con ello, paralelamente, se propicia la fuga de capitales y la especulación en el mercado natural de divisas.

Esta política, a su vez, va erosionando el aparato productivo. Al perder capacidad competitiva la producción nativa cede el mercado interno al producto importado. Muchos de quienes se dedican a la producción de bienes cambian de actividad, convirtiéndose en importadores, comerciantes o  especuladores. El capital se mueve tras el beneficio. Tras el mayor beneficio. Esto es, el productor nativo busca el beneficio propio sin dar pelea salvo en la búsqueda de espacios para el negocio. Mientras, el Estado favorece al producto importado y el desarrollo en otras regiones al convertirse en demandante de sus bienes. A la postre, pierde el país que se ve condenado a depender del producto importado. Pierde soberanía. La tendencia dominante, a partir de esta política es a la quiebra, recesión mediante. El PIB va a depender cada vez más del aparato petrolero y las transacciones que con él se realizan. La erosión de esta industria significa una mayor en toda la economía.

De allí que la caída de los precios del crudo, así como la tendencia recesiva y a la quiebra, van a motivar una situación de extrema debilidad de nuestra economía y de su signo monetario. La caída en la captación de divisas fuerza al gobierno, dada la política implementada, a reducir el mercado de dólares; a administrar la escaseada divisa de manera tal que se puedan mantener los aún elevados ritmos de importación y seguir penetrando de manera interesada el mercado especulativo paralelo. Con ello crece la presión de demanda de la divisa y por ende el incremento de su precio.

A partir de este escenario, el gobierno se ve impelido a conseguir dólares a como dé lugar, sobre todo ante la escasez alcanzada en el mercado, la caída del PIB, la inflación y otros males de la economía. También busca el gobierno atemperar la situación política, de allí más presión todavía para conseguir dólares para estar en mejores condiciones de cara al proceso electoral venidero. Es por ello que según: “Datos en el sitio oficial del FMI en internet muestran que Venezuela redujo en unos 380 millones de dólares su posición en derechos especiales de giro (DEG) en abril, lo que le permite transferir esos fondos a sus reservas en efectivo”, publicado por la agencia Reuters en http://www.laverdad.com/opinion-economia/75173-economia-dolarizada.html. Otra información de la misma agencia señala: “El Banco Central de Venezuela (BCV) realizó una operación de canje de una parte del oro que mantiene en sus reservas internacionales a cambio de unos 1.000 millones de dólares en efectivo, dijeron el viernes el diario El Nacional y dos economistas”. Y es que la caída de las reservas internacionales la coloca al nivel alcanzado en 2003. "Los últimos datos disponibles del Banco Central de Venezuela (BCV) en su sitio web muestran que las reservas del país están en 18.211 millones de dólares, unos 2.600 millones de dólares menos que los 20.852 millones de dólares que alcanzaban a inicios de abril. Se trata de su nivel más bajo desde septiembre de 2003, dice la agencia Reuters". http://www.diariolavoz.net/2015/05/10/reservas-internacionales-del-pais-caen-a-su-nivel-mas-bajo-en-12-anos/.

Dinero y papel moneda

El dinero sirve para realizar las transacciones cotidianas. Pero si deja de cumplir este papel, de manera espontánea, la gente lo sustituye por otro instrumento. Se ha dado el caso de practicarse el trueque, con lo que se vuelve a etapas harto superadas por la historia económica. El dinero nace como resultado del volumen del intercambio. Las cosas destinadas al intercambio llegaron a ser tan abundantes que se crea una mercancía que sea equivalente de todas las que circulan. De todas la mercancías que son colocadas en un mercado. Las primeras formas dinerarias hoy se consideran un tanto folclóricas. Los aztecas llegaron a utilizar semillas de cacao, polvo de oro, entre otras. Semillas, piedras preciosas, obsidiana, cobre, entre muchos elementos se convierten en equivalentes de las cosas transables hasta la aparición de la acuñación de monedas. Más adelante, el papel moneda va a cumplir ese rol llegando a esta etapa de la modernidad burguesa cuando surge el dinero electrónico e instrumentos cada vez más sofisticados para el creciente intercambio.

El dinero debe contar con esa maravillosa propiedad de representar la riqueza material. Poseer dinero es poseer una cantidad determinada de riquezas. Pero, si en vez de una riqueza sólida poseemos un dinero que nos empobrece, pierde su función fetichista. Pierde su función esencial. Sirve, pero en forma decreciente. Va perdiendo la propiedad principal. Deja de ser un encanto y se convierte en calamidad ya que poseerlo angustia porque va perdiendo esa propiedad. Queremos salir de él y hacernos de otro equivalente. Es el resultado de incumplir la ley científica según la cual: "...la emisión de papel moneda debe limitarse a aquella cantidad en que sin él, circularía necesariamente el oro (o la plata) representado simbólicamente por ese papel". Marx, El Capital, tomo I, capítulo 3. Su respaldo se pierde en la medida en que se reproduce su volumen sin crecimiento del aparato productivo y sin incremento de la cantidad de oro en las bóvedas del Banco Central de Venezuela. Es lo que se conoce como dinero inorgánico. Termina por perder poder adquisitivo en virtud de que siendo una expresión del equivalente universal real no posee un valor como expresión de la objetivación del trabajo humano, apenas lo representa.

Esa es la situación del bolívar. Va perdiendo esa cualidad y hoy es un símbolo que va cediendo espacios para las transacciones en las divisas, principalmente en el dólar. Así, su debilidad encuentra en la inflación otro acicate, además de la erosión del aparato productivo y las importaciones de bienes competitivos. No sólo se trata de su debilidad frente a la divisa escasa, sino que pierde su capacidad referencial dada la pérdida de poder adquisitivo fruto de la inflación.

La inflación, fenómeno creado por el gobierno, que enriquece más a los ricos y empobrece a los pobres, atenta contra la función del dinero en forma de papel moneda. Por eso todos buscan sustituirlo por bienes durables preferiblemente antes que atesorarlo o ahorrarlo. Los ricos, comprando propiedades, dólares u otras divisas, metales como el oro, compras a futuro de algunos rubros. Pero los pobres haciendo uso de él de la manera más idónea posible comprando algún alimento. Quienes poseen dinero, en condiciones de inflación, quieren deshacerse de la mayor cantidad y hacerse de bienes que no pierdan valor. Esto es, en inflación se incrementa la presión de la demanda, con ello se afianza el mercado especulativo y la estafa.

La inflación es el resultado de la no correspondencia entre el presupuesto de gastos del Estado y los ingresos. Una caída del crecimiento supone una caída de los ingresos. Mantener el nivel de gastos conduce a la inflación. Atacarla supone una política de disciplina. Los Estados capitalistas la atienden de tal manera que aumenta la ganancia del capital y afecta al bolsillo del trabajador. Todo para no afectar sus ganancias. Una política sana pero en favor de la gente sería canalizar el ahorro hacia la inversión productiva -reducción mediante- de la cuota de la ganancia capitalista mediante la imposición de impuestos progresivos que fuercen a pagar a los que más tienen, mientras se reduce lo máximo a los que menos tienen. En vez de esto, el gobierno chavista aumenta el gasto, no toma medidas para recaudar de los que más tienen, por lo que la riqueza se concentra cada vez más en los grandes ricos, principalmente. 

Dicen algunos economistas que es un asunto de confianza. De desconfianza, más bien. Pero no. Es un hecho objetivo. El bolívar ya es tan débil que hay que deshacerse de él cambiándolo por mercancía que no pierda valor resultado, como el dólar. La base objetiva, lo que conduce a desconfiar, es su debilidad y la pérdida de su poder adquisitivo. Eso explica que la gente prefiera el dólar. Es un mecanismo de protección. Es preferible tener dólares que bolívares. Mientras pasan los días, para quienes requieren de un bien o servicio en el mercado exterior deben recurrir al dólar de manera muchas veces desesperada. En general, quienes ven desvalorizado su signo monetario, el bolívar, buscan protegerse comprando dólares. Por su parte, los estafadores, los especuladores, colocan sus dólares en el mercado obteniendo pingües ganancias.

Las leyes del capitalismo, tan sólidas como las que se realizan en la naturaleza, en condiciones como las que vive Venezuela, alcanzan una expresión muy nítida. La especulación en todos los espacios de intermediación rompe escalas históricas. En el mercado interno no se conoce parangón histórico alguno en que se haya alcanzado el grado de especulación de este período. El vendedor compra barato para vender caro. Si las condiciones le permiten vender muy caro, así lo hace. Es la lógica capitalista irrefrenable. La escasez de cualquier bien de alta demanda conduce a esa condición.

Esa es la base de la dolarización. Es un hecho objetivo. Es una tendencia objetiva en las condiciones de la economía venezolana, creada a partir de la política económica destructiva del régimen dizque socialista. Esa es la razón por la cual la tendencia a la dolarización se ha impuesto. La moneda de referencia no es el bolívar, es el dólar. O sea "el ancla" ideal es el dólar. Por eso es que algunos economistas hablan de la necesidad de la caja de conversión que sería una medida extrema que haría desaparecer el bolívar tal cual lo conocemos, cuya ancla sería el dólar, pero que impondría de manera brutal la disciplina fiscal pasando por la recomposición del mercado a escala nacional y con el sector externo. Se sincerarían los precios, por lo que durante un período indeterminado el salario caería a una escala muy por debajo de su capacidad para adquirir los bienes básicos para medio vivir.

Pero la solución, desde una perspectiva nacional y popular, es el cambio en la orientación y dirección política del país que lo encauce por la senda del desarrollo y el crecimiento económico. Una política para la reconstrucción en la que el signo monetario esté en correspondencia con las riquezas en circulación. Que su fortaleza sea expresión de la solidez del aparato productivo. O sea, una política que garantice la producción nacional, sustituyendo de manera progresiva y acelerada las importaciones de bienes y servicios. Una política que canalice el ahorro social hacia la inversión productiva. Una nueva sociedad, una nueva democracia.

Publicado en La Voz de Guarenas 31-05-2015
en 10:36 a. m.

jueves, 11 de junio de 2015

Guyana


Traición a la patria, por @KarinaMolinaP

Guyana
Los venezolanos nos preguntamos ¿por qué Nicolás Maduro, desde que fue canciller de la República, no ha defendido nuestra soberanía nacional, evidenciando una actitud sumisa en el caso del Esequibo, conocido como Zona en Reclamación?

Para responder esta pregunta es importante señalar que en el año 2009, cuando Guyana solicita ante la ONU la ampliación de su plataforma continental, violando flagrantemente el Acuerdo de Ginebra (http://esequibo.mppre.gob.ve/index.php/capitulo-i) y por ende nuestra soberanía nacional, estipulada en el artículo 10 de la constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el canciller de entonces, Nicolás Maduro (quien presidió el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela desde el 2006 hasta 2013), no levantó su voz para rechazar las pretensiones de Guayana de dejar a Venezuela sin salida al Océano Atlántico.  De esta forma se evidencia la actitud pasiva del régimen chavista para defender territorio venezolano y nuestra soberanía nacional. Dicha pasividad se conoce en el mundo diplomático como “silencio lesivo”, ya que al no haber una réplica por parte del país perjudicado, el otro lo toma como una aceptación de lo solicitado.  Ante la gravedad del caso, el entonces embajador de Venezuela en Guyana, Darío Morandy, emite un comunicado de fecha 15 de mayo de 2009 (http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/110929/embajada-venezolana-advirtio-en-2009-de-peticion-de-guyana), en el que expresa su preocupación sobre la petición que hace Guyana ante la ONU, exhortando así a la cancillería, es decir, a Maduro,  a que se pronuncie sobre este aspecto, lo cual no ocurrió para ese momento.

Posteriormente, en el año 2010, Venezuela y Guayana coinciden en una reunión de mandatarios en Caracas, en la cual (y para sorpresa de la opinión pública) no se tocó el tema públicamente. Solo hubo una reunión a puerta cerrada donde nunca se supo que cosa acordaron bilateralmente Hugo Chávez y el primer ministro Guyanés.

Luego en el año 2011, con presión de la opinión pública, dirigida principalmente por la Mesa de la Unidad Democrática, instancia opositora que emite un comunicado exigiendo respuesta ante la  grave petición de Guyana en la ONU, los cancilleres de ambos países se reúnen el 30 de Septiembre de ese año en Puerto España. En esa ocasión el canciller Nicolás Maduro, en su pretensión de hacer caso omiso al  Acuerdo de Ginebra, reitera que la situación de reclamación del Esequibo de Venezuela a Guyana son problemas heredados del período colonial, argumentando que el laudo de 1899 era un pretexto para poner a pelear a dos países hermanos, demostrando notoriamente su falta de seriedad para los asuntos que le competían como canciller en defensa de la soberanía y el territorio venezolano. Dicha actitud la reitera (ahora presidiendo el gobierno) cuando en vez de reclamar formalmente al gobierno de Guyana la autorización que dio a la transnacional del petróleo ExxonMobil de explotar crudo en la Zona en Reclamación, en una muestra de ignorancia combinada con perversidad, solo reclama a dicha  empresa norteamericana. De esto se puede afirmar que Maduro, en el ejercicio de sus dos cargos (canciller y Presidente), nunca ha tenido la intención  de defender la república de los riegos de perder soberanía y territorio, convirtiéndose así en uno de principales protagonistas de la traición a la patria.

Para toda la opinión pública, es sabido que la Guayana Esequiba en las cartas geográficas de Venezuela siempre ha aparecido como Zona en Reclamación, debido a que Venezuela  no ha reconocido el fallo suscrito en el laudo de 1899, en virtud de las condiciones en que fue acordado.  Ante los falsos gritos de defensa de la soberanía nacional, es importante señalar que con el gobierno de Hugo Chávez y ahora con el de Nicolás Maduro, se ha entregado e hipotecado como nunca antes el país, ya que en sus gestiones para nada han sido diligentes en retomar este arbitraje y resolver de la mejor manera esta situación, puesto que todos los estudiosos del tema saben que para solucionarlo es cuestión de exigirle categóricamente a Guyana que respete el acuerdo de Ginebra, y en el que además, se retome una acción negociada, implementando el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas que establece  un acuerdo pacífico entre las partes.  Por el contrario, durante estos 15 años se ha guardado silencio, reafirmando cada vez más el carácter despótico y entreguista de este régimen que no respeta ni defiende nuestra soberanía y más bien la destruye y la regala a pedazos .

Ante tal situación denunciamos categóricamente a este régimen, que no solo acaba con el erario público y destruye el aparato productivo, sino que entrega la soberanía nacional de manera abierta y descarada, siendo Nicolás Maduro el principal cómplice de  traición a la patria.

Karina Molina

@KarinaMolinaP
Movimiento de Educadores Simón Rodríguez - Caracas


Profesora de Geografía e Historia (UPEL)
Tesista de la Maestría en Geohistoria (UPEL)
sábado, 11 de abril de 2015

BR. 42 años

Chávez el robín Hood al revés

UNIDAD SUPERIOR PARA NO VOLVER AL PASADO

El mejor discurso de todos los tiempos

El manifiesto comunista.1

El planeta en venta

"No hay teoría revolucionaria sin práctica revolucionaria y viceversa"